<<[...] Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos>>.
Gabriel Celaya
lunes, 23 de septiembre de 2019
domingo, 15 de septiembre de 2019
lunes, 9 de septiembre de 2019
domingo, 18 de agosto de 2019
miércoles, 14 de agosto de 2019
“Carta abierta a don Miguel de Unamuno”, de Antonio Machado.
miércoles, 17 de julio de 2019
El 17 de julio de 1922 César Vallejo publica Trilce
El
17 de julio de 1922 César Vallejo publica Trilce, con prólogo de
Antenor Orrego. Esta joya de la vanguardia fue autopublicada por
Vallejo (200 ejemplares) e ignorada por la crítica —cuando no
vilipendiada—, hasta que, en 1930, se publicó en España.
La
edición española fue prologada por José Bergamín y acompañada por este poema de Gerardo Diego, titulado “Valle Vallejo”.
“Albert Samain diría Vallejo
dice
Gerardo Diego enmudecido dirá mañana
y por una sola vez Piedra de estupor
y madera dulce de establo querido amigo
hermano en la persecución gemela de los
sombreros desprendidos por la velocidad de los astros
Piedra de estupor y madera noble de establo
constituyen tu temeraria materia prima
anterior a los decretos del péndulo y a la
creación secular de las golondrinas
Naciste en un cementerio de palabras
una noche en que los esqueletos de todos los verbos intransitivos
proclamaban la huelga del te quiero para siempre siempre siempre
una noche en que la luna lloraba y reía y lloraba
y volvía a reír y a llorar
jugándose a sí misma a cara o cruz
Y salió cara y tú viviste entre nosotros
Desde aquella noche muchas palabras apenas nacidas fallecieron repentinamente
tales como Caricia Quizás Categoría Cuñado Cataclismo
Y otras nunca jamás oídas se alumbraron sobre la tierra,
así como Madre Mira Moribundo Melquisedec Milagro
y todas las terminadas en un rabo inocente
Vallejo tú vives rodeado de pájaros a gatas
en un mundo que está muerto requetemuerto y podrido
Vives tú con tus palabras muertas y vivas
Y gracias a que tú vives nosotros desahuciados acertamos a levantar los párpados
para ver el mundo tu mundo con la mula y
el hombre guillermosceundario y la tiernísima niña y
los cuchillos que duelen en el paladar
Porque el mundo existe y tú existes y nosotros probablemente
terminaremos por existir
si tú te empeñas y cantas y voceas
en tu valiente valle Vallejo”.
Gerardo Diego enmudecido dirá mañana
y por una sola vez Piedra de estupor
y madera dulce de establo querido amigo
hermano en la persecución gemela de los
sombreros desprendidos por la velocidad de los astros
Piedra de estupor y madera noble de establo
constituyen tu temeraria materia prima
anterior a los decretos del péndulo y a la
creación secular de las golondrinas
Naciste en un cementerio de palabras
una noche en que los esqueletos de todos los verbos intransitivos
proclamaban la huelga del te quiero para siempre siempre siempre
una noche en que la luna lloraba y reía y lloraba
y volvía a reír y a llorar
jugándose a sí misma a cara o cruz
Y salió cara y tú viviste entre nosotros
Desde aquella noche muchas palabras apenas nacidas fallecieron repentinamente
tales como Caricia Quizás Categoría Cuñado Cataclismo
Y otras nunca jamás oídas se alumbraron sobre la tierra,
así como Madre Mira Moribundo Melquisedec Milagro
y todas las terminadas en un rabo inocente
Vallejo tú vives rodeado de pájaros a gatas
en un mundo que está muerto requetemuerto y podrido
Vives tú con tus palabras muertas y vivas
Y gracias a que tú vives nosotros desahuciados acertamos a levantar los párpados
para ver el mundo tu mundo con la mula y
el hombre guillermosceundario y la tiernísima niña y
los cuchillos que duelen en el paladar
Porque el mundo existe y tú existes y nosotros probablemente
terminaremos por existir
si tú te empeñas y cantas y voceas
en tu valiente valle Vallejo”.
domingo, 14 de julio de 2019
lunes, 8 de julio de 2019
Manuscrito de "Elegía del silencio", de Federico García Lorca
“[...] humo de grito y canto.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios [...]”.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios [...]”.
El 7 de julio de 1920 Federico García Lorca escribe “Elegía del
silencio”. Aquí el manuscrito corregido por Federico:
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| (Hacer clic en la fotografía para ampliarla) |
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| (Hacer clic en la fotografía para ampliarla) |
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| (Hacer clic en la fotografía para ampliarla) |
domingo, 7 de julio de 2019
Ficha carcelaria de Miguel Hernández
martes, 5 de septiembre de 2017
lunes, 5 de junio de 2017
Partida de nacimiento de Federico García Lorca
"D.
Federico Palacios Rodríguez
Juez
Municipal de Fuente Vaqueros
Certifico:
Que en el folio cuarenta y seis vuelto del libro veinte de la sección
de nacidos de este Registro Civil aparece lo siguiente - En Fuente
Vaqueros a seis de Junio de mil ochocientos noventa y ocho ante D.
Francisco González Hernández Juez Municipal y de mí el Secretario
compareció D. Federico García Rodríguez de esta naturaleza y
vecindad casado labrador y propietario y mayor de edad solicitando la
inscripción en el Registro Civil de un niño que nació ayer a las
doce de la noche y declara: Que es hijo legítimo de su esposa Dª
Vicenta
Lorca
Romero natural de Granada de esta vecindad mayor de edad. Que es
nieto por línea paterna de D. Enrique García Rodríguez natural de
Ventas de Huelma y Dª Isabel Rodríguez Mazuecos de esta naturaleza
difuntos. Y por línea materna de D. Vicente Lorca González natural
de Granada y Doña Concepción Romero Lucena de Santa Fe difuntos = Y
que dicho niño ha de llamarse Federico - Fueron testigos D. José
Peña González y D. Luis García Rodríguez de esta vecindad
mayores de edad. Leída este acta se estampa en ella el sello del
juzgado y la firma el señor juez testigos y declarante de que
certifico [...]".
viernes, 28 de abril de 2017
Bécquer habla del origen del verso "Poesía... eres tú"
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| El Contemporáneo, 20 de diciembre de 1860 |
"En una
ocasión me preguntaste: ¿Qué es la poesía?
¿Te acuerdas? No sé
a qué propósito había yo hablado algunos momentos antes de mi
pasión por ella.¿Qué es la poesía? me dijiste; y yo, que no soy muy fuerte en esto de las definiciones, te respondí titubeando: la poesía es... es... y sin concluir la frase buscaba inútilmente en mi memoria un término de comparación, que no acertaba a encontrar.
Tú habías adelantado un poco la cabeza para escuchar mejor mis palabras; los negros rizos de tus cabellos, esos cabellos que tan bien sabes dejar a su antojo, sombrear tu frente con un abandono tan artístico, pendían de tu sien y bajaban rozando tu mejilla hasta descansar en tu seno; en tus pupilas, húmedas y azules como el cielo de la noche, brillaba un punto de luz, y tus labios se entreabrían ligeramente al impulso de una respiración perfumada y suave.
Mis ojos que, a efecto sin duda de la turbación que experimentaba, habían errado un instante sin fijarse en ningún sitio, se volvieron entonces instintivamente hacia los tuyos, y exclamé al fin: ¡la poesía... la poesía eres tú!
¿Te acuerdas?
Yo aún tengo presente el gracioso ceño de curiosidad burlada, el acento mezclado de pasión y amargura con que me dijiste: ¿Crees que mi pregunta sólo es hija de una vana curiosidad […]? Te equivocas. Yo deseo saber lo que es la poesía, porque deseo pensar lo que tú piensas, hablar de lo que tú hablas, sentir con lo que tú sientes, penetrar por último en ese misterioso santuario en donde a veces se refugia tu alma, y cuyo dintel no puede traspasar la mía.
Cuando llegaba a este punto se interrumpió nuestro diálogo. Ya sabes por qué. Algunos días han transcurrido. Ni tú ni yo lo hemos vuelto a renovar, y sin embargo, por mi parte no he dejado de pensar en él. Tú creíste, sin duda, que la frase con que contesté a tu extraña interrogación, equivalía a una evasiva galante.
¿Por qué no hablar con franqueza? En aquel momento di aquella definición, porque la sentí, sin saber siquiera si decía un disparate.
Después lo he pensado mejor, y no dudo al repetírtelo. La poesía eres tú.
¿Te sonríes? Tanto peor para los dos. Tu incredulidad nos va a costar a ti el trabajo de leer un libro y a mí el de componerlo.
¡Un libro! exclamas palideciendo y dejando escapar de tus manos esta carta. No te asustes. Tú lo sabes bien: un libro mío no puede ser muy largo. Erudito, sospecho que tampoco. Insulso, tal vez; mas para ti, escribiéndolo yo, presumo que no lo será, y para ti lo escribo.
Sobre la poesía no ha dicho nada casi ningún poeta [...].
No te extrañes. Un sabio alemán ha tenido la humorada de reducir a notas y encerrar en las cinco líneas de una pauta el misterioso lenguaje de los ruiseñores. Yo, si he de decir la verdad, todavía ignoro qué es lo que voy a hacer, así es que no puedo anunciártelo anticipadamente.
Sólo te diré, para tranquilizarte, que no te inundaré en ese diluvio de términos que pudiéramos llamar facultativos, ni te citaré autores que no conozco, ni sentencias en idiomas que ninguno de los dos entendemos.
Antes de ahora te lo he dicho. Yo nada sé, nada he estudiado, he leído un poco, he sentido bastante y he pensado mucho, aunque no acertaré a decir, si bien o mal. Como sólo de lo que he sentido y he pensado he de hablarte, te bastará sentir y pensar para comprenderme.
Herejías históricas, filosóficas y literarias presiento que voy a decir muchas. No importa. Yo no pretendo enseñar a nadie, ni erigirme en autoridad, ni hacer que mi libro se declare de texto.
Quiero hablarte un poco de literatura, siquiera no sea más que por satisfacer un capricho tuyo; quiero decirte lo que sé de una manera intuitiva, comunicarte mi opinión y tener al menos el gusto de saber, que si nos equivocamos, nos equivocamos los dos, lo cual, dicho sea de paso, para nosotros equivale a acertar.
La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento […].
La poesía eres tú porque esa vaga aspiración a lo bello que la caracteriza y que es una facultad de la inteligencia en el hombre, en ti pudiera decirse que es un instinto.
La poesía eres tú porque el sentimiento […] constituye una parte de ti misma [...], la poesía eres tú; porque tú eres el foco de donde parten sus rayos.
El genio verdadero tiene algunos atributos extraordinarios que Balzac llama femeninos y que efectivamente lo son [...]
Quizá cuanto te he dicho lo habrás encontrado confuso y vago. Tampoco debe maravillarte.
La poesía es al saber de la humanidad lo que el amor a las otras pasiones.
El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cuál más inexplicables; todo en él es ilógico; todo en él es vaguedad y absurdo.
La ambición, la envidia, la avaricia, todas las demás pasiones tienen su explicación y aun su objeto, menos la que fecundiza el sentimiento y lo alimenta.
Yo, sin embargo, la comprendo; la comprendo por medio de una revelación interna,confusa e inexplicable.
Deja esta carta, cierra tus ojos al mundo exterior que te rodea, vuélvelos a tu alma, presta atención a los confusos rumores que se elevan de ella, y acaso la comprenderás como yo".
(Bécquer, Cartas literarias a una mujer,
El Contemporáneo, 20 de diciembre de 1860).
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